El día que menos te lo espera, más aburrido estás y menos ganas tienes de las cosas... te habla una persona. Tú te preguntas quién es y cómo coño te ha encontrado. ¿Para qué te tiene querer agregado?
Le preguntas, empezáis a hablar,... Os ponéis la cámara web y ves a esa persona: La persona con la que siempre soñaste, la persona con la que querrías compartir todos los momentos de tu vida...
Y la tienes ahí delante, sonriendo, mirándote a los ojos.
¿Lo primero que se te ocurre? DISTANCIA.
Siempre criticando las personas que tienen parejas en la distancia, sin nunca llegar a pensar que puede que seas TÚ la persona a la que esto ocurra... Pero cierras los ojos, los abres y dices -no importa la distancia que nos separe-
620 kilómetros. Es un número, no un sentimiento.
Esa persona sigue mirándote a los ojos... tú a ella... y sonreís mutuamente esperando a que te hable pero los dos estáis sin palabras.
Te sientes avergonzado, pero sacas lo mejor de ti. Dejas la timidez a un lado porque piensas que la timidez no te lleva a ninguna parte. Intentas ser la persona que no eres, y sin embargo, esa persona te dice que le encanta tu timidez.
Te sonrojas y le contestas un simple "jaja" que vale 0.
Seguís hablando; empiezas a soltarte; compartís gustos, aficciones, hobbies... Todo con la persona que menos te esperaba y en el momento que menos te esperaba
Son las dos de la madrugada. Tú con esa persona hablando aún y eso que estás muerto de sueño, se te caen los párpados,...
Tú tienes que estar levantado en 5 horas y esa persona también.
Tú te despides porque no puedes más y esa persona te contesta: "espero hablar contigo mañana, que duermas bien"
Vale, eso lo puede decir cualquiera, pero no con la intensidad y cariñez con la que esa persona te lo dice.
Tú apagas el ordenador, miras al techo, sacando una sonrisa de oreja a oreja y cierras los ojos.
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